PERSONAJES HISTÓRICOS DEL CAMPO DE GIBRALTAR Luis de Lacy, militar liberal sanroqueño

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Luis de Lacy y Gautier nació en San Roque el 11 de enero de 1775. Su padre, Patrick de Lacy Gould, militar de ascendencia irlandesa, se hallaba destinado, cuando Luis nació, en los cuarteles de Campamento como sargento mayor de uno de los regimientos que, desde los fuertes de Santa Bárbara y San Felipe, vigilaban las fortificaciones de la colonia británica y que, años más tarde, participaría en el Gran Sitio de Gibraltar de 1779 a 1782. Cuando cumplió los trece años de edad, se incorporó al ejército con sus tíos Juan y Francisco Gautier, que eran oficiales del regimiento conocido como la Guardia Walona, marchando con ellos en la expedición de Puerto Rico para enfrentarse a los ingleses. Durante dicha campaña americana, a pesar de su juventud, dio muestras de gran valentía e inteligencia, alcanzando, el 29 de octubre de 1786, el grado de subteniente de Infantería.

En enero de 1794, su regimiento participó en la guerra del Rosellón contra la Francia Republicana, entrando en territorio francés y llevando a cabo varias acciones de represalia, hasta que pudo regresar a España una vez que se hubo firmado la Paz de Basilea en abril del año siguiente. En diciembre del año 1798 fue destinado a las Islas Canarias, donde tuvo un mal encuentro con sus superiores siendo condenado por indisciplina, en Consejo de Guerra, a un año de prisión en Cádiz y a tener que abandonar el ejército.



Dolido con los mandos españoles, una vez lograda la libertad marchó a Francia en 1803 y se puso a las órdenes del ejército francés, con el empleo de capitán en la llamada Legión Irlandesa, en la creencia de que iba a luchar contra los austriacos, enemigos de Napoleón. En 1807 fue nombrado comandante de un batallón que, en el siguiente año, se desplazó a España formando parte del ejército que mandaba el general Murat y que había recibido la orden del Emperador de tomar Madrid. Sin embargo, Lacy sabía que en su nuevo destino y enrolado en las tropas francesas, tarde o temprano tendría que enfrentarse a sus compatriotas españoles.

Por ese motivo, cuando acontecieron en Madrid los graves sucesos del 2 de mayo, desertó de su unidad y se dirigió a Sevilla para ponerse a las órdenes de la Junta Central Gubernativa, solicitando su reingreso en el ejército español, en el que fue admitido otorgándosele el grado de capitán. Poco después fue ascendido a teniente coronel y, al cabo de varios meses, por su valiente participación en la batalla de Briviesca, se le concedió el grado de coronel. El 3 de julio de 1809, cuando contaba con 37 años, ascendió a brigadier, siendo destinado, como Jefe de Estado Mayor y Comandante General de las fuerzas establecidas en la villa de la Isla de León (hoy San Fernando).

El 19 de noviembre de 1809 participó con su división en la decisiva batalla de Ocaña, destacando por sus heroicas acciones. El 26 de marzo de 1810, Lacy fue ascendido, por méritos de guerra, a mariscal de campo. En apoyo de la asediada Cádiz y para distraer fuerzas francesas, fue enviado a Algeciras el 17 de julio al frente de 3.000 hombres. Una vez que hubo desembarcado se dirigió a la ciudad de Ronda para reforzar su guarnición y las de otras fortalezas de la Serranía, aunque los generales franceses Victor y Sebastiani, que controlaban la comarca, se lo impidieron, teniendo que refugiarse con sus hombres en Casares antes de poder retornar a Cádiz.

En junio de 1811 la Regencia lo nombró Capitán General de Cataluña en sustitución del marqués de Campoverde, desprestigiado por haber perdido la ciudad de Tarragona. Desde ese relevante puesto se ocupó de reorganizar el ejército del Principado. Tomó posesión de la Capitanía el 9 de julio en la ciudad de Vich, situando sus tropas en Solsona y encomendando a su segundo, el barón de Eroles, la defensa de la montaña de Monserrat. Se preocupó por mantener la moral alta de sus soldados y reforzar las guarniciones de las fortalezas de Cardona y La Seo. En el citado mes de julio se enfrentó a los franceses entre Barcelona y Lérida, entrando en territorio enemigo incendiando varios pueblos en represalia por los que habían destruido los franceses en Cataluña. Logró que los soldados de Napoleón abandonaran la mayor parte del territorio cuya defensa tenía encomendada.

Sin embargo, se vio obligado a alejarse de Cataluña por las diferencias que habían surgido entre él y la Junta del Principado, que no veía con buenos ojos su exaltado liberalismo. Pero en enero de 1813, la Regencia, sin duda teniendo en cuenta su experiencia militar y los destacados servicios que había prestado hasta ese momento a la patria combatiendo a las tropas francesas, le confió el mando del ejército de Galicia como Capitán General, pero a las órdenes del general Wellington, que atacaba a los franceses desde Portugal. Se sabe que ese mismo año ingresó en la Logia Masónica Constitucional de la Reunión Española, en la que pronto alcanzó el grado de maestro. Sería ésta la primera manifestación documentada de Luis de Lacy de alejamiento del absolutismo y de proclividad a las ideas liberales que, probablemente, traía consigo desde el tiempo que estuvo formando parte del ejército republicano francés.

Cuando en marzo de 1814 regresó a España el rey Fernando VII e instauró el régimen absoluto, persiguiendo a los intelectuales que eran acusados de afrancesados y a los militares que habían dado muestras de su inclinación hacia las ideas liberales surgidas en Cádiz, Luis de Lacy solicitó destino, siendo enviado a Valencia y fijando su residencia en Vinaroz. Pero en noviembre de 1816 se trasladó a Cataluña, donde residían o estaban destinados militares que participaban de sus mismas ideas contrarias al régimen absolutista. Contactó con su antiguo compañero de armas, el que fuera mariscal de campo y su mano derecha en el Principado, Francisco Milans del Bosch, y juntos prepararon un levantamiento militar en defensa de la libertad y proclamando la Constitución de 1812, asonada que sería conocida como el “Pronunciamiento de Lacy”.

El alzamiento se llevó a cabo el 4 de de abril del año 1817, aunque acabó en un fracaso al no conseguir que los militares del Principado con tropas a su mando les siguieran. Las fuerzas realistas detuvieron a los amotinados, encarcelándolos a la espera de que fueran juzgados por alta traición a la Monarquía y a la Nación. Lacy fue encerrado en el castillo de Bellver, en Palma de Mallorca. Se le instruyó un proceso y un juicio sumarísimo que concluyó con su condena a muerte, que sería ratificada por el entonces Capitán General de Cataluña, el general Francisco Javier Castaños.

Luis de Lacy y Gautier murió fusilado en el foso del citado castillo el 5 de julio del año 1817, quedando anulados sus relevantes títulos, sus cargos militares y los honores recibidos por orden expresa del rey de España. Milans del Bosch logró escapar a Francia, regresando a España tras la muerte de Fernando VII en 1833.

Sin embargo, con el triunfo de la revolución liberal de marzo de 1820, encabezada por el general Riego unos meses antes en las Cabezas de San Juan, y la proclamación de la Constitución de 1812 en Madrid, le fueron restituidos al general sanroqueño todos sus honores, ordenándose que fuera colocada una placa con su nombre en el Salón de las Cortes que pusiera: “Muerto en el patíbulo por defender la Constitución”.



Vía EuropaSur https://www.europasur.es/san_roque/Luis-Lacy-militar-liberal-sanroqueno_0_1584443685.html

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